La seguridad en movilidad vial no empieza cuando una persona se sienta frente al volante sino mucho antes cuando una empresa define una jornada, asigna una ruta, establece una hora de entrega, selecciona un vehículo o decide si un viaje realmente es necesario.
En Costa Rica, esta mirada cobra especial importancia con el Anuario Estadístico de Accidentes de Tránsito con Víctimas 2024 del Consejo de Seguridad Vial (COSEVI) porque registró 17.050 siniestros con víctimas y 513 personas fallecidas en el sitio.
La campaña Movilidad segura, saludable y sostenible del Conejo de Salud Ocupacional analiza, entre otros aspectos, a motociclistas, peatones y ciclistas y sirve como referencia para diseñar estrategias de prevención.
10 acciones para una movilidad más segura
La prevención también se decide desde una oficina
Una empresa puede influir en factores tan importantes como el horario de salida, la duración de los recorridos, los tiempos de entrega, el mantenimiento de los vehículos, la selección de las rutas y las condiciones en las que una persona debe regresar a casa.
Por eso, una estrategia empresarial debería analizar tres grandes elementos: la persona, el vehículo y la vía o el entorno. A estos se suman las decisiones organizacionales que pueden aumentar o reducir la exposición al riesgo.
Motocicletas son una de las principales alertas
Según el anuario de COSEVI, los ocupantes de motocicleta representaron el 49,3% de las muertes en sitio y el 57,4% de las lesiones graves registradas en 2024.
Para las empresas que utilizan motocicletas para entregas, mensajería, ventas o desplazamientos operativos, la recomendación es evaluar primero si ese medio de transporte es realmente necesario para la tarea.
Llegar tarde no debe convertirse en una emergencia
La recomendación empresarial es establecer tiempos realistas y evitar sistemas de incentivos que premien únicamente la cantidad de entregas, visitas o servicios completados.
Además, el límite establecido por ley debe entenderse como un máximo regulatorio y no como una velocidad que necesariamente sea segura bajo cualquier circunstancia. Lluvia, curvas, zonas peatonales, congestión, carga y condiciones de la carretera pueden exigir reducir aún más la velocidad.
Cansancio, celular y vehículos inseguros
La fatiga, las distracciones y las fallas mecánicas pueden aumentar el riesgo en carretera. Jornadas extensas, bostezos frecuentes o dificultad para mantener el carril son señales que requieren atención, mientras que llamadas y mensajes deben esperar hasta detenerse en un lugar seguro.
Los frenos, neumáticos, dirección, luces y visibilidad deben revisarse antes de salir. Las empresas deben garantizar mantenimiento preventivo y retirar de circulación cualquier unidad que represente un riesgo.
¿Y qué pasa con peatones y ciclistas?
Las organizaciones pueden revisar sus accesos, iluminación, estacionamientos, cruces, paradas de transporte y rutas internas. También pueden separar físicamente las zonas de circulación de vehículos y personas cuando sea posible.
En el caso de los ciclistas, las empresas pueden promover iluminación, visibilidad, casco, mantenimiento y rutas adecuadas y establecer alternativas cuando las condiciones meteorológicas sean adversas.
La idea de la campaña de “Movilidad Segura” es que una empresa no controla todo lo que ocurre en carretera, pero sí puede controlar muchas de las condiciones con las que envía a una persona a la vía.