Vivir más, vivir mejor: el reto de repensar Costa Rica

Costa Rica enfrenta el reto de repensar la calidad de vida para una población cada vez más longeva y activa.

Autora: Johanna Fernández Gómez, Licenciada en Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica, presidenta de la Junta Directiva de la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO).

Cada 1 de octubre, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el mundo conmemora el Día Internacional de las Personas de Edad. En Costa Rica, mediante el Decreto Nº 32062, del 27 de septiembre de 2004, se declaró el 1º de octubre: “Día de la Persona Adulta Mayor”. Esta fecha debe ser mucho más que actos protocolarios o emitir felicitaciones, para dar paso a verdaderos cambios y acciones.

En 2026, Naciones Unidas planteó un tema especial para la efeméride: “Longevidad: repensar los sistemas para vidas más largas”. Para Costa Rica, este llamado es pertinente. Según las proyecciones nacionales de población del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), ante la disminución de la fecundidad y el aumento en la esperanza de vida, se espera que para el año 2050 haya 25 personas adultas mayores por cada 100 habitantes.

El envejecimiento poblacional ya está transformando la estructura demográfica del país y plantea la necesidad de repensar cómo garantizaremos calidad de vida a lo largo de vidas cada vez más prolongadas. Cabe preguntarse si hoy se construyen las condiciones para que esos años adicionales se vivan con dignidad, autonomía, participación, salud, seguridad y vínculos sociales.

Replantear los sistemas significa mirar más allá de la atención de la enfermedad o de las necesidades de quienes ya requieren cuidados. Implica revisar cómo diseñamos nuestras ciudades, viviendas, transporte, servicios de salud, sistemas de protección social, oportunidades de aprendizaje, participación ciudadana y espacios de encuentro. Es también comprender que envejecer no es una etapa aislada: es un proceso que comienza mucho antes de cumplir 65 años y que debe ser acompañado durante todo el curso de vida.

Costa Rica ya cuenta con una Política Nacional de Envejecimiento y Vejez 2023-2033, precisamente orientada a responder a los retos de un envejecimiento acelerado y a garantizar los derechos de las personas adultas mayores. El desafío está en convertir esta visión en decisiones sostenidas, recursos, servicios y entornos que alcancen a todas las personas y territorios.

El envejecimiento concierne a todas las personas; por eso, hablar de ciudades accesibles, transporte digno, atención en salud, pensiones sostenibles, vivienda adecuada, cuidados, participación social y oportunidades para seguir aportando no es hablar únicamente de “personas adultas mayores”. Se debe abordar temas de política pública y derechos humanos para que el país avance hacia una mayor longevidad con oportunidades y mejores servicios para su población.

Y allí reside uno de los mayores desafíos: dejar de mirar el envejecimiento como un problema que llegará y comenzar a asumirlo como una realidad que estamos construyendo desde el presente. Cada decisión ciudadana, cada espacio público que cuidamos, cada acto de respeto, cada oportunidad de participación que defendemos y cada forma de combatir la discriminación por edad contribuye a definir cómo envejeceremos. El 1 de octubre debería interpelarnos a todas las generaciones sobre nuestra responsabilidad de construir una Costa Rica donde vivir más años signifique también tener más oportunidades para vivir con dignidad, autonomía, propósito y calidad de vida. La longevidad es un logro colectivo.

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