La actual epidemia de ébola en la República Democrática del Congo se convirtió en la más mortífera registrada en el país, al alcanzar 2.325 fallecidos y 4.945 casos confirmados, superando las cifras de mortalidad del brote ocurrido entre 2018 y 2020.
La enfermedad, provocada por la variante Bundibugyo, se originó en Ituri y se ha extendido principalmente por el este y noreste del país, donde las limitaciones del sistema de salud y la resistencia de algunas comunidades a acudir a los centros de tratamiento dificultan la respuesta sanitaria. Según la Organización Mundial de la Salud, más del 70% de las personas fallecen dentro de sus comunidades y actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento disponible para esta variante.
Ante el avance de la epidemia, la OMS espera revertir la tendencia al alza en los próximos tres meses, mientras las autoridades y organismos sanitarios buscan fortalecer la atención y la participación de las comunidades en las medidas de prevención.
Créditos: Camille LAFFONT/ AFP