La Policía Penitenciaria retiró 651 tomacorrientes y 562 metros de cableado de distintos centros penitenciarios del país.
Durante la intervención también fueron eliminados 23 breakers, 27 tapas y cinco extensiones artesanales.
Según las autoridades, estas instalaciones representaban riesgos para la seguridad y la integridad de las personas privadas de libertad.