Recientemente se ha observado un notable incremento en las denuncias de violaciones de derechos en niños. Durante los últimos años, las estadísticas han revelado un aumento del 8% al 10% en las denuncias presentadas a las autoridades pertinentes.
Este fenómeno subraya la creciente preocupación por los derechos de los menores y la necesidad de abordar este problema con urgencia y eficacia. El femicidio en Costa Rica dejó en el país a 246 hijos sin su madre entre enero de 2016 y octubre de 2023.
Según Kenly Garza, presidenta del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), el impacto psicológico en los menores que pierden a un progenitor, especialmente en casos de femicidio, es profundamente devastador. Los niños afectados por la violencia en el hogar sufren consecuencias emocionales y psicológicas duraderas, que dejan una huella imborrable en sus vidas. «No hay ningún protocolo que logre reparar, ni que logre resolver ni gestionar integral y completamente, al 100%, la huella que deja en la vida de una persona menor de edad haber perdido a su madre por causas violentas.»
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Frente a esta realidad, se hace imprescindible la importancia del acompañamiento psicosocial y clínico tras eventos violentos. La colaboración entre diversas instituciones juega un papel crucial en este sentido. Organismos como el Instituto Nacional de la Mujer (INAMU), la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) y el Ministerio de Educación Pública (MEP), trabajan conjuntamente en la coordinación de esfuerzos para mitigar los efectos de la violencia en los menores.
Es vital la existencia de canales de denuncia y la educación sobre derechos desde edades tempranas para prevenir violaciones. La protección y defensa de los derechos de los niños no solo dependen de las instituciones, sino también de las campañas informativas y de concienciación que se llevan a cabo.
El mismo PANI recibe llamadas de niños denunciando situaciones en las que se violan sus derechos, lo que demuestra la necesidad de que estos mecanismos sean accesibles y conocidos por los menores. Tal como señala la presidenta, «PANI recibe llamadas de niños denunciando situaciones violatorias de derechos.»
Es imperativo fortalecer la coordinación entre las instituciones, incrementar las campañas informativas sobre derechos y mecanismos de denuncia, y proporcionar un adecuado acompañamiento psicosocial y clínico para los afectados. Solo así se podrá mitigar el impacto de la violencia en los niños y garantizar la protección de sus derechos.