Al menos cinco personas murieron tras las lluvias torrenciales que golpearon Chiba, una región ubicada al este de Tokio, donde las autoridades emitieron por primera vez una alerta de máximo nivel por precipitaciones. Las inundaciones y deslizamientos también provocaron daños en carreteras, vehículos atrapados y cortes de electricidad que afectaron a unos 26.000 hogares.
Las fuertes lluvias dejaron además a unas 6.000 personas varadas durante la noche en el aeropuerto internacional de Narita. Los pasajeros recibieron agua, alimentos y sacos de dormir para permanecer en las terminales, mientras durante la mañana se registraron largas filas en los mostradores de facturación.
Cientos de personas también pasaron la noche en estaciones ferroviarias y centros de acogida debido a la suspensión de servicios y los efectos del temporal.