UCR lidera descubrimiento que resuelve un misterio de décadas sobre las estrellas masivas

La UCR lidera un modelo que explica cómo las estrellas masivas giran sin destruirse, revolucionando la astronomía.

Un equipo científico con participación de la Universidad de Costa Rica desarrolló un modelo computacional que explica cómo las estrellas más grandes del universo logran girar sin destruirse durante su formación.

Durante años, los astrónomos han sabido que las estrellas masivas rotan a velocidades impresionantes. Lo que nadie había logrado explicar con precisión era cómo consiguen adquirir esa velocidad sin terminar desintegrándose en el proceso.

Ahora, un grupo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de Costa Rica (UCR), presentó una respuesta a esa incógnita mediante un innovador modelo computacional que podría cambiar la comprensión sobre el nacimiento de estos gigantes del universo.

El estudio fue publicado en la revista científica Astronomy & Astrophysics y reúne el trabajo de especialistas de la UCR, la Universidad de Ginebra (Suiza) y el Observatorio de Yunnan (China).

El papel de la UCR

La investigación fue encabezada por el doctor André Oliva, investigador del grupo Beiwa —palabra que significa “estrella” en idioma cabécar— del Centro de Investigaciones Espaciales (Cinespa) de la UCR.

El proyecto también contó con la participación del doctor Facundo Moyano, del Observatorio de Yunnan, y de los científicos Luca Sciarini, Sylvia Ekström, Patrick Eggenberger y Georges Meynet, de la Universidad de Ginebra.

Uno de los elementos que hizo posible este avance fue el uso del clúster de supercómputo de la Universidad de Costa Rica, considerado el más potente de Centroamérica, capaz de realizar más de un billón de operaciones matemáticas por segundo.

El misterio que intrigaba a los astrónomos

Según estos científicos, las estrellas masivas poseen al menos ocho veces la masa del Sol y hasta ahora, los modelos existentes explicaban cómo evolucionaban estas estrellas una vez que ya estaban girando, pero no lograban responder de dónde proviene esa rotación.

Los chorros de materia

El nuevo modelo combina dos simulaciones computacionales de última generación. La primera reproduce el comportamiento del disco de acreción, es decir, el material que rodea a la estrella mientras continúa creciendo.

La segunda analiza lo que sucede dentro de la propia estrella. Al unir ambos modelos, los investigadores descubrieron que los chorros de materia que salen expulsados desde la estrella funcionan como un verdadero regulador de velocidad.

Mientras el disco de acreción aumenta la rotación, esos chorros actúan como un freno natural hasta alcanzar un equilibrio.

El doctor André Oliva lo explica de esta manera:

“Cuando se acumula suficiente rotación en el centro de la nube, se forma un disco de acreción, que es esencialmente material que da vueltas mientras hace fila para entrar y ser comido por la estrella que se está formando en el centro de la nube”.

Además, el investigador señaló que la mayoría de estrellas masivas carecen de campos magnéticos propios, por lo que el campo magnético generado por esos chorros es el responsable de controlar la velocidad de rotación.

“Sabíamos que las estrellas de baja masa tienen campos magnéticos estelares que juegan un papel en frenarlas para que no roten demasiado rápido. Pero el 90 % de las estrellas masivas no tienen campos magnéticos del todo, así que es el campo magnético del chorro el que hace todo el trabajo para regular la rotación”.

¿Por qué este descubrimiento es importante?

Comprender cómo nacen las estrellas masivas no solo responde a una pregunta histórica de la astronomía. También ayuda a explicar procesos fundamentales para la existencia del universo.

En otras palabras, entender cómo nacen estos gigantes permite comprender mejor cómo evolucionan las galaxias y cómo se originan muchos de los elementos presentes en nuestro propio planeta.

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