La Policía de Fronteras intensifica sus operativos en sectores estratégicos y de difícil acceso de la frontera norte, con el fin de prevenir y combatir actividades delictivas transfronterizas.
Los patrullajes terrestres y fluviales se desarrollan en comunidades como Boca San Carlos, Caño Jardín, Crucitas y otros puntos de la zona, donde los oficiales trabajan para enfrentar delitos como el narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de personas, la migración irregular y el contrabando de mercancías.