Erupciones recientes, gases peligrosos y rutas clandestinas ponen en jaque la seguridad en uno de los destinos más visitados de Costa Rica.
El imponente Parque Nacional Volcán Poás no solo atrae miradas por su belleza, sino que también está dando señales claras de que no es momento para improvisar paseos. En las últimas semanas, el coloso ha mostrado un aumento en su actividad, con erupciones recientes y cambios que tienen a expertos y autoridades en vigilancia constante.
Por eso, el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) decidió alzar la voz ante una conducta que preocupa sobre el ingreso ilegal de personas por rutas no autorizadas.
No al turismo irresponsable
Lo que empieza como una caminata “alternativa” puede terminar en una situación de alto peligro. Las autoridades advierten que quienes evaden los accesos oficiales se exponen a gases tóxicos, caída de ceniza, explosiones freáticas e incluso deslizamientos.
Y lo más delicado es que estos fenómenos pueden ocurrir sin previo aviso, según el MINAE.
El incremento en la actividad volcánica llevó a la Comisión Nacional de Emergencias a declarar alerta verde en el parque, una medida preventiva que implica monitoreo constante y preparación ante cualquier escenario.
No es momento de jugar de valientes
El mensaje oficial es directo y sin rodeos. El ministro de Ambiente, Franz Tattenbach, lo resumió así:
“El turismo responsable es clave para proteger la vida de las personas y conservar nuestros recursos naturales. Ingresar por los sitios oficiales garantiza condiciones de seguridad”.
Más allá del riesgo personal, ingresar por puntos clandestinos complica la labor de rescate en caso de emergencia, ya que muchas de estas rutas no cuentan con acceso adecuado ni señalización.
Multas, controles y cero tolerancia
Con la entrada en vigor de nuevas sanciones, quienes ingresen ilegalmente a áreas protegidas podrían enfrentar multas y otras medidas administrativas.
Mientras tanto, el MINAE y el SINAC reforzaron operativos dentro del parque para frenar estas prácticas y proteger tanto a visitantes como al personal.
El volcán Poás sigue siendo uno de los destinos más icónicos del país, pero hoy, más que nunca, exige respeto. No se trata de dejar de visitarlo, sino de hacerlo bien.