Mientras cumplen su misión de asistir a las víctimas del terremoto en Venezuela, los cruzrojistas costarricenses descansan donde las condiciones lo permiten. Un espacio en el suelo es suficiente para recuperar fuerzas antes de volver al trabajo que exige cada jornada.
Estas imágenes reflejan una realidad que pocas veces se observa. Detrás de cada rescate hay largas horas de esfuerzo, desgaste físico y emocional, así como el compromiso permanente de brindar ayuda a quienes más lo necesitan, incluso en condiciones adversas.
La labor de este equipo representa el espíritu humanitario que caracteriza a la Cruz Roja Costarricense y proyecta el compromiso de Costa Rica con la solidaridad internacional. Su entrega, disciplina y vocación de servicio son ejemplo del trabajo que realizan quienes, lejos de los reflectores, dedican cada día a salvar vidas.