“La Flautista”, escultura de Deredia, recibe una restauración histórica en el Teatro Nacional

La escultura "La Flautista" de Deredia recibe una restauración en el Teatro Nacional para preservar su brillo original.

Casi 30 años después de su instalación, una de las obras más admiradas del país recupera el acabado original que le dio vida en Italia

Miles de personas pasan cada año frente a ella. Algunos la fotografían. Otros apenas la observan de reojo mientras ingresan al Teatro Nacional. Sin embargo, pocos imaginan el trabajo que requiere mantener intacta una de las esculturas más emblemáticas del patrimonio artístico costarricense.

Se trata de La Flautista, la obra creada por el reconocido escultor costarricense Jorge Jiménez Deredia que desde 1997 forma parte del paisaje cultural del Teatro Nacional. Ahora, casi tres décadas después de su instalación, la pieza recibe un proceso especializado de conservación que busca devolverle el esplendor con el que salió de Italia a finales de los años noventa.

La intervención es desarrollada por el restaurador Gilberth Herrera, especialista autorizado para trabajar las esculturas de Deredia en Costa Rica, bajo la supervisión directa del propio artista.

No está dañada, pero el tiempo deja huellas

Aunque la escultura se mantiene estructuralmente intacta, expertos del Teatro Nacional aseguran que la exposición permanente al sol, la humedad, la contaminación y otros factores ambientales propios del centro de San José han provocado alteraciones naturales en su apariencia.

Por esta razón, el Teatro Nacional, el Ministerio de Cultura y Juventud y la Fundación Amigos Pro-Mejoras del Teatro Nacional unieron esfuerzos para ejecutar una restauración preventiva que permita proteger la obra para las próximas generaciones.

“La conservación del patrimonio cultural también implica proteger las obras de arte que forman parte de nuestra memoria colectiva”, afirmó el ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez Vives.

El jerarca destacó que este tipo de intervenciones garantizan que el legado artístico del país permanezca accesible y en óptimas condiciones para el disfrute de la ciudadanía.

Un tratamiento traído directamente desde Italia

El proceso inicia con la eliminación de ceras envejecidas, contaminantes y residuos acumulados durante años sobre la superficie de bronce. Posteriormente, los especialistas retiran cuidadosamente las capas de pátina deteriorada para exponer nuevamente el metal original.

Una vez concluida esta etapa, comienza uno de los trabajos más delicados: reconstruir el color y acabado original que Deredia definió para la obra durante su fabricación en Italia.

Para lograrlo se utilizan tintes especializados, calor controlado y materiales traídos directamente desde Europa por el propio artista.

“Después de casi 30 años de exposición al paso del tiempo, la obra requiere algunos retoques en su pátina como parte de su mantenimiento natural. Gracias a esta intervención podrá conservar sus características originales durante muchos años más”, explicó Jorge Jiménez Deredia.

Una obra que forma parte de la historia del Teatro Nacional

La Flautista no es una escultura cualquiera. La pieza fue donada por Jiménez Deredia durante la celebración del centenario del Teatro Nacional y desde entonces se convirtió en uno de los elementos más fotografiados y reconocibles del recinto cultural.

Más allá de la restauración actual, el proyecto contempla mantenimientos periódicos especializados para garantizar la conservación de la escultura a largo plazo.

Mientras los visitantes continúan admirando la obra en uno de los edificios más emblemáticos de Costa Rica, los expertos trabajan para que La Flautista conserve la belleza, el simbolismo y la esencia que la han convertido en una pieza inseparable de la identidad cultural del país.

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