El río más contaminado del país podría convertirse en una crisis sanitaria si no se actúa a tiempo.
El río Virilla de Costa Rica ya no solo arrastraba desechos y contaminación visible. Ahora, también escondía una amenaza mucho más peligrosa y silenciosa que son las bacterias capaces de resistir múltiples antibióticos. Investigaciones de la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional confirmaron un hallazgo que cambió la conversación ambiental por una sanitaria.
En sus análisis, los expertos detectaron al menos 65 genes de resistencia distribuidos en distintas bacterias del río. En términos simples, algunos de estos microorganismos podrían sobrevivir a varios medicamentos al mismo tiempo, como si se volvieran “invencibles” frente a tratamientos comunes.
“Se perfila como una bomba de tiempo sanitaria”, advirtieron los investigadores, al describir el panorama actual.
De un río contaminado a un riesgo para la salud
El problema no se quedó en el agua. El verdadero temor estuvo en lo que podría pasar después. Los científicos explicaron que existe una alta posibilidad de que estos genes de resistencia se transfieran a bacterias que sí enferman a las personas. Y ahí es donde la situación se vuelve delicada.
Un ejemplo claro fue la Escherichia coli, una bacteria común en el cuerpo humano, pero que en ciertas condiciones puede provocar infecciones severas. En los estudios recientes, ya mostró resistencia a siete antibióticos. Menos antibióticos efectivos significa menos herramientas para salvar vidas.
Un problema que ya no es futuro
Aunque en Costa Rica aún no se han documentado casos directos vinculados al río, el escenario internacional deja poco espacio para la duda. La resistencia antimicrobiana ya provoca cerca de 700 mil muertes al año en el mundo y la cifra podría dispararse a 10 millones para el 2050.
Naturaleza en riesgo y personas también
El impacto va más allá de hospitales. Animales que entran en contacto con estas aguas podrían convertirse en portadores de bacterias resistentes, generando un efecto en cadena difícil de controlar.
A esto se suma otro factor de comunidades cercanas al río que, directa o indirectamente, podrían exponerse a este entorno contaminado.
“Las condiciones están dadas para que ocurra una transferencia de resistencia a bacterias patógenas”, señalaron los expertos.
¿Y el agua que consumimos?
Aquí es donde la preocupación escala. Costa Rica depende en gran medida de fuentes de agua superficiales y subterráneas. Si la contaminación del Virilla se replica en otros ríos, el país podría enfrentar un escenario crítico.
No se trata solo de un río. Se trata de lo que podría venir después. Lo que ocurre en el Virilla no es un caso aislado según los científicos, es una advertencia.