Escucha la noticia:
¿Lograremos sostener la Zona Azul de Costa Rica? Un llamado urgente desde la Península de Nicoya.
Un estudio del Centro de Investigaciones Observatorio del Desarrollo y la Universidad de Costa Rica alerta sobre los riesgos que amenazan la sostenibilidad de la Zona Azul de Nicoya, destacando la necesidad de políticas públicas y programas comunitarios para preservar un estilo de vida saludable y la longevidad.
La Península de Nicoya, en Guanacaste, es reconocida mundialmente como una de las cinco Zonas Azules del mundo, donde las personas viven más allá de los 90 años con buena salud. Este fenómeno se atribuye a una combinación de factores culturales, sociales y ambientales que han definido un estilo de vida único, caracterizado por una alimentación fresca y local, actividad física constante, fuertes lazos sociales y un sentido claro de propósito.
Sin embargo, un nuevo informe del Centro de Investigaciones Observatorio del Desarrollo (CIOdD), elaborado en conjunto con la Cátedra de Envejecimiento y Sociedad de la Universidad de Costa Rica, lanza una alerta sobre los desafíos emergentes que podrían poner en riesgo esta excepcional longevidad.
El estudio destaca que el abandono gradual de hábitos tradicionales, sumado a la influencia de la globalización alimentaria, la urbanización y el cambio climático, representa un peligro real para la sostenibilidad de esta Zona Azul.
Cambios preocupantes en la alimentación y salud de las nuevas generaciones
Uno de los principales retos, según el estudio de la UCR, es la transformación en la dieta local. Las generaciones más jóvenes están adoptando alimentos ultraprocesados y ricos en azúcares, alejándose de la tradicional alimentación basada en productos frescos y autóctonos.
Esta transición ha provocado un aumento del 35% en enfermedades metabólicas como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la hipertensión en personas menores de 40 años durante la última década.
Este cambio alimentario no solo amenaza la salud física, sino también el legado cultural de la región. Según el informe, las personas centenarias de Nicoya mantienen perfiles lipídicos y glucémicos más saludables y dietas más diversas que sus descendientes, lo que evidencia la urgencia de recuperar y promover los hábitos saludables ancestrales.
Desafíos para preservar un estilo de vida saludable y socialmente conectado
El estudio identifica tres desafíos clave para mantener la longevidad en Nicoya:
• Preservación de la dieta tradicional: Se recomienda desarrollar estrategias que revaloricen la alimentación autóctona, fomentando la producción local y la transmisión de conocimientos culinarios entre generaciones.
• Fomento de la actividad física: Promover el ejercicio regular mediante programas comunitarios, acceso a espacios públicos adecuados y la inclusión de todas las edades en actividades físicas.
• Fortalecimiento de los lazos intergeneracionales: La interacción social, el apoyo mutuo y el respeto entre generaciones han sido esenciales para la longevidad. Es necesario implementar iniciativas que incentiven encuentros culturales y rescaten saberes tradicionales para mantener vivos estos vínculos.
Hacia un modelo integral de longevidad y bienestar
El informe concluye que la longevidad debe entenderse no solo como un indicador demográfico, sino como una expresión de desarrollo humano inclusivo y equitativo. Para ello, es fundamental integrar la experiencia de las personas adultas mayores con la innovación de las nuevas generaciones, creando entornos accesibles, resilientes y diversos que promuevan la participación plena de todos, sin importar la edad.
Como señala el estudio, “la longevidad en Nicoya es un patrimonio que debe protegerse con políticas públicas innovadoras, educación y programas comunitarios que fomenten estilos de vida saludables, garantizando así un futuro sostenible para esta emblemática Zona Azul.”