Entre la vida y la muerte, en altamar, Abraham Ríos contó su experiencia de siete días en altamar en una entrevista exclusiva con Noticias Trivisión.
El mar no perdona. Eso lo tiene claro el nicaragüense Abraham Ríos, porque en Guanacaste, esa frase dejó de ser metáfora para convertirse en su historia real de supervivencia.
Abraham Ríos, de 28 años, es el único sobreviviente del naufragio de la embarcación Roxana 2 tras ser localizado con vida el 14 de junio en una isla en aguas guanacastecas.
Él relató, en una entrevista exclusiva con José Luis Rodríguez, los siete días más duros de su vida, donde la lucha no fue contra el tiempo, sino contra la muerte misma.
“Yo ya estaba tragando mucha agua… pensé que ahí iba a fallecer”, confesó con la voz quebrada al recordar el momento en que la embarcación se volcó en alta mar durante la madrugada del 7 de junio de 2026.
Lo que siguió fue una secuencia brutal de olas, golpes, heridas abiertas, deshidratación y pérdida de sus compañeros.
“La panga se dio vuelta y todo se lo llevó el viento”.
Según Ríos, el naufragio ocurrió alrededor de las 3 de la mañana del lunes 8 de junio, cuando una tempestad golpeó la embarcación. “La panga no iba a aguantar el viento… todo se lo llevó”, recordó. En cuestión de minutos, el grupo quedó a la deriva.
Uno a uno, los pescadores fueron desapareciendo en medio del mar embravecido. Abraham sobrevivió aferrándose a restos de la embarcación, piedras y cualquier objeto que pudiera darle segundos más de vida.
En siete días sin tierra, sin alimentos y herido física y mentalmente, Abraham Ríos describió una lucha constante contra la deshidratación, el frío nocturno y el sol extremo del día.
Su alimentación se redujo a conchas y pequeños cangrejos que lograba atrapar en las rocas.
“Yo le pedía a Dios volver a ver a mis hijos”, dijo en uno de los momentos más emotivos del testimonio, recordando que sobrevivía con apenas agua de lluvia que lograba recolectar en botellas que llegaban a la isla de roca como basura en el mar.
Según el sobreviviente, la escena más crítica ocurrió cuando perdió el conocimiento tras ser golpeado por una “tumba” de olas. Al despertar, estaba solo. “Ya no había nadie… solo la lluvia y la oscuridad”.
El milagro en las rocas
Abraham logró llegar a un grupo de rocas cerca de una zona costera, donde pasó días expuesto, herido y debilitado. Desde allí observaba el mar sin saber si saldría con vida.
“Era imposible nadar… el mar venía y regresaba como si respirara”, relató.
Su historia ha sido calificada por rescatistas y comunidades locales como un caso extraordinario de supervivencia humana, marcado por resistencia física y la absoluta presencia de Dios en este milagro.
Familias en duelo y una despedida sin cuerpos
Mientras Abraham tiene la bendición de contar su historia, las familias de los otros tres pescadores, cuyos cuerpos aún no han sido encontrados, realizaron una despedida simbólica en tierra firme después de 14 días sin rastros de sus seres queridos.
En medio del dolor, el testimonio de Abraham se convirtió en un punto de esperanza y reflexión para la comunidad pesquera de la región.
“Soy un milagro viviente”, concluyó Abraham.
Una historia que supera el relato periodístico
El periodista de Noticias Trivisión quien presenció el relato, José Luis Rodríguez Céspedes, destacó que esta entrevista no solo documenta un hecho, sino que expone una vivencia humana extrema, donde queda en evidencia que solo Dios puede controlar el mar y dar una nueva oportunidad.
La resistencia y la supervivencia de Abraham Ríos se cruzaron con el límite del cuerpo y la mente.