El proceso electoral 2026 de Costa Rica entró en su fase final este viernes 27 de febrero a las 12:50 p.m., cuando el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) concluyó el escrutinio definitivo de las 7.063 juntas receptoras de votoscorrespondientes a la elección legislativa. En apenas nueve días y medio hábiles, las magistradas y magistrados electorales finalizaron la revisión total de papeletas sin que se presentara una sola demanda de nulidad.
La última mesa recontada fue la correspondiente a la provincia de Limón. Con ello, el país quedó a las puertas de conocer oficialmente la integración definitiva del Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa para el período 2026-2030.
Reconteo total como blindaje institucional
Este proceso marcó una diferencia relevante respecto a elecciones anteriores. Por primera vez se aplicó la Ley 10.590, “Ley para el fortalecimiento del reconteo electoral”, que obligó a revisar la totalidad de las papeletas de diputaciones. La medida buscó reforzar la transparencia y cerrar cualquier espacio a cuestionamientos posteriores.
Durante las sesiones participaron cerca de 200 personas entre personal técnico y fiscales de partidos políticos, lo que, según destacó el propio TSE, garantizó vigilancia cruzada permanente. Las audiencias fueron transmitidas en vivoy las actas quedaron disponibles en el sitio web institucional.
El escrutinio definitivo, según el artículo 198 del Código Electoral, debe concluir dentro de plazos específicos: 30 días tras la votación para la elección presidencial y 60 días para la legislativa. En esta ocasión, el Tribunal terminó con amplio margen dentro del calendario legal.
Lo que viene: declaratorias y credenciales
Corre un plazo de tres días hábiles para eventuales impugnaciones. Si no se presentan recursos, el TSE podrá emitir las declaratorias oficiales de elección de los 60 cargos nacionales: Presidencia, dos Vicepresidencias y 57 diputaciones.
Posteriormente, las magistradas y magistrados anunciarán la fecha para la entrega de credenciales, acto que formalizará el inicio del nuevo ciclo político.
En Costa Rica, el árbitro electoral volvió a reafirmar su peso institucional y su capacidad técnica para resolver el proceso con rapidez, orden y legitimidad. Con el escrutinio concluido, el foco político se trasladó del conteo de votos a la conformación de mayorías legislativas y a la agenda que marcará el arranque del nuevo Gobierno.